
Sin casas ni ahorros tras los terremotos de junio, el crédito bancario es la última opción de los emprendedores del eje costero de Naiguatá para reabrir sus negocios. El sector exige asistencia médica en la costa y pide a los turistas no olvidarse de La Guaira para superar la parálisis dejada por el desastre natural. Caracas. Donde antes había visitantes, toldos y vendedores, hoy solo queda silencio. Las playas Pelúa, Los Ángeles, Panty y Pantaleta, en Naiguatá, exhiben las heridas económicas del doble terremoto que golpeó La Guaira. Desde la zona, comerciantes y emprendedores turísticos advirtieron que, sin recursos para recuperar sus negocios, enfrentan el riesgo de que la falta de ingresos los obligue a abandonar una actividad de la que dependen sus familias. Más de un mes después del doblete sísmico, dos terremotos de gran intensidad con epicentro a 17 kilómetros al oeste de Catia La Mar, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, los trabajadores turísticos del este guaireño siguen a la espera de apoyo financiero para volver a operar. El fenómeno dejó severos daños y pérdidas económicas sin precedentes en toda la región. Pero los operadores turísticos temen que el abandono oficial termine por tumbar lo que los temblores dejaron en pie. Crónica Uno conversó con Joaika Castro y Gabriel Sosa, dos trabajadores que han dedicado gran parte de su vida al sector y recalcaron que saldrán adelante, tal como lo hicieron tras la tragedia de 1999, el desastre natural causado por deslaves e inundaciones masivas que devastó la región, y la cuarentena por la COVID-19. Foto: Juan Carlos Salas Sin capital Para Joaika Castro, ver las puertas de su comercio cerradas y la playa vacía representa una escena difícil de asimilar. La falta de turistas convirtió en incertidumbre una actividad de la que dependían sus ingresos. “Es una situación compleja, porque todo nuestro sustento depende de los turistas que vienen los fines de semana y en vacaciones. Esta solía ser una temporada al
Fuente: Cronica Uno — Ver nota original